Porque desdichado es quien desecha la sabiduría y la instrucción, y vana es su esperanza, sin frutos sus trabajos, e inútiles sus obras.
No atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.

Procurar instruirse es amar la sabiduría; amarla es guardar sus leyes; y la guarda de estas leyes es la perfecta pureza del alma;
El Libro de la Eterna Sabiduria de Dios es solo la Santa Torah.

En los tesoros de la sabiduría están las máximas de la buena conducta de vida;